viernes, 29 de abril de 2011

Aunque a nadie ya le importe.

Quién podrá ayudarme ahora? No hay nadie que quiera en esta ciudad. Si tan sólo pudiera quedarme dormida y no volver a despertar.
Conozco el buen vino y conozco el peor, pero envenenarme también me enseñó. Sé que es bueno tener al diablo de amigo en alguna ocasión.
Cuando hasta mi sombra estorbe sabrán disculpar, me voy a marchar aunque a nadie ya le importe. A nadie importe... A nadie importe...

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